Mostrando entradas con la etiqueta tecnología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tecnología. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de julio de 2008

¿Quién mató al auto eléctrico?

El EV1 de General Motors fue uno de los automóviles más avanzados y eficientes jamás construidos en los Estados Unidos. Era totalmente eléctrico y no contaminaba el aire. Los pocos afortunados que manejaron uno, jamás quisieron dejarlo. Entonces, ¿por qué la General Motors retiró a todos los EV1 de circulación y los destruyó por completo? ¿Quién mató al auto eléctrico?

En 1990, el estado de California, agobiado por la contaminación, proclamó una ambiciosa y polémica ordenanza, conocida como ZEV Mandatory. La norma establecía que el 2% de los vehículos vendidos en California durante 1998 no debían emitir gases a la atmósfera, y el porcentaje se iría incrementando hasta llegar a un 10% en el año 2003. Además, el estado californiano ofrecía subsidios a los compradores y fabricantes de esta clase de vehículos, para incentivar su desarrollo.
Para cumplir con la reglamentación, a fines de 1997 la compañía General Motors lanzó al mercado su revolucionario modelo EV1, al mismo tiempo que junto con otras automotrices, iniciaba una batalla legal contra el estado de California en pos de derogar la ZEV Mandatory. Debido a ello, las 1100 unidades EV1 fabricadas por General Motors no fueron vendidas a los interesados, sino alquiladas mediante un contrato de leasing. Eso le permitió a la empresa mantener el control sobre el destino de esos automóviles.

El EV1 fue un coche increíble. Era un sedán de dos plazas de diseño sumamente avanzado y líneas aerodinámicas de gran personalidad y atractivo. Además de numerosos accesorios de confort (aire acondicionado, levantacristales eléctricos, cierre centralizado, reproductor de CD, dirección asistida, asientos de lujo y muchos otros detalles semejantes a los de cualquier automóvil de lujo convencional), la innovación aplicada en todos los aspectos de este automóvil no era frecuente en los vehículos de entonces. Entre otros detalles de alta tecnología, contaba con un chasis de aluminio, frenos con sistema antibloqueo, control de tracción, encendido y acceso sin llaves, frenos regenerativos, control de temperatura interior programable y un sistema de control automático de la presión de las cubiertas.
Claro que lo más importante del EV1 era su propulsor eléctrico. Tras una carga completa de una noche, sus 26 baterías de níquel metral-hidruro (NiMH) le permitían recorrer hasta 225 kilómetros; por otra parte, en menos de tres horas sus baterías se recargaban hasta un 80% de su capacidad. Su potente motor eléctrico le otorgaba una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 9 segundos, además de un prolongadísimo período de funcionamiento sin tener que pasar por el taller: las revisiones de mantenimiento estaban programadas cada 162 mil kilómetros.
Para asegurar la operatividad de los EV1 en todo momento, se instalaron en California más de 500 estaciones de recarga gratuitas, muchas de ellas colocadas en lugares de gran movimiento como supermercados y estadios deportivos. Los EV1 fueron alquilados a usuarios particulares y también a algunas celebridades, como Mel Gibson y Tom Hanks; y todos compartían la misma pasión por un magnífico automóvil con el que estaban absolutamente maravillados.
Pero mientras los felices usuarios disfrutaban de sus EV1, la disputa legal seguía su curso. Finalmente, la presión de los lobbies de las automotrices y el desdén del gobierno de George Bush por el asunto (quizás debido a sus vinculaciones con las compañías petroleras) terminaron forzando al estado de California a modificar la ZEV Mandatory en favor de la ZEV Regulatory, una normativa mucho menos exigente y estricta, tendiente a favorecer a los vehículos híbridos o que utilicen biocombustibles.


Fue así que en el año 2004 y a pesar de las airadas protestas y reclamos de los usuarios, General Motors retiró de circulación a todos los EV1 para luego destruirlos por completo y dejar sus restos en un depósito de chatarra en el desierto de Arizona. La movilización de los usuarios, que incluso ofrecieron pagar lo que sea para retener sus automóviles, resultó insuficiente contra el poder de General Motors y otras automotrices que habían fabricado vehículos eléctricos y que tomaron la decisión de desmantelarlos tras la modificación de las normas californianas. Sólo un puñado de unidades (con su revolucionario sistema de propulsión removido) se conservan en algunos museos.

Las verdaderas causas de esta decisión jamás se dieron a conocer. En su momento, General Motors argumentó que a pesar de los subsidios, con cada EV1 producido perdía grandes cantidades de dinero; lo que era de esperarse dada su limitada producción. Una fabricación masiva de unidades EV1 claramente podría haber revertido esta situación.
Los medios periodísticos sobre economía y negocios calificaron de “fallo catastrófico” a todo el proyecto EV1, sin prestar atención al clamor de centenares de usuarios que estaban literalmente enamorados de ese auto. Además, la promoción del EV1 fue escasa y tanto su alquiler como su destrucción se hicieron con la mayor discreción posible, de manera que un gran número de ciudadanos norteamericanos aún ignora por completo la existencia y desaparición de este automóvil.

Tal vez la mayor enseñanza que nos deja el fallido proyecto EV1 es la confirmación de una fuerte presencia de intereses políticos y económicos que se empeñan en continuar explotando al máximo los decrecientes recursos petroleros, sin importar las consecuencias, al mismo tiempo que perjudican y retrasan la aparición de tecnologías alternativas que incluso podrían resultar más eficientes y menos contaminantes.
fuente: nuestroclima.com

sábado, 21 de junio de 2008

Un Taxi Solar que recorre el mundo


Otro transporte es factible. Se trata del Taxi Solar, por estos días en Bali demuestra que se puede dejar de depender del petróleo y que es posible frenar con algo de voluntad el calentamiento global.Al volante, el profesor suizo Louis Palmer hizo esta semana una entrada triunfal en la sede de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático tras un viaje de cinco meses que le ha llevado a recorrer 14.500 kilómetros en su Taxi Solar, un curioso vehículo de dos plazas propulsado únicamente por energía solar."

La energía solar es el futuro. Si todas las tejas se cambiasen por paneles solares, desaparecerían las centrales de energía y dejaríamos de consumir petróleo. El sol es un recurso magnífico que estamos desperdiciando", dijo Palmer a Efe.El coche "limpio" de Palmer ofrece, efectivamente, los servicios propios de un taxi y en su periplo por el mundo ha transportado a más de 400 personas, desde vagabundos hasta un príncipe árabe y un presidente de Gobierno, que han salido del curioso biplaza con el convencimiento de que puede uno viajar sin contaminar ni contribuir al calentamiento global.En Indonesia, el peculiar taxista espera tener "clientes" de excepción, y ha invitado a todos los ministros de Medioambiente que llegarán el próximo miércoles a Bali a probar su ecológico vehículo.El Taxi Solar, que arrastra un remolque con paneles solares y alcanza 90 kilómetros por hora sin utilizar ningún tipo de combustible fósil, ha tenido un coste de producción equiparable a la compra de dos Ferraris, pero su creador asegura que costaría sólo 6.000 euros si se fabricase a gran escala."Todo este proyecto empezó en realidad cuando yo tenía catorce años. Era un niño que tenía un sueño: quería viajar por todo el mundo. Pero ya entonces me preguntaba cómo podría disfrutar de la belleza del planeta sin contribuir a estropearlo", explicó este intrépido suizo, en un correcto español.Las ansias aventureras de Palmer le han llevado a atravesar África en bicicleta, América Latina en ultraligero y Australia como observador de la "carrera solar"."En mis viajes he sido testigo de los efectos catastróficos del cambio climático: en África y Afganistán he visto terrible sequías y en América Latina, inundaciones. Me preguntaba qué podía hacer una persona sencilla como yo para ayudar; para divulgar el mensaje, y entonces recordé mi sueño de la infancia y me empeñé en construir el Taxi Solar", indicó.El maestro suizo de 37 años, declaró que ha construido el coche "con la ayuda de 200 personas" y sin ningún conocimiento previo porque "en la vida he aprendido que se puede conseguir todo lo que uno se proponga, sólo hace falta no rendirse nunca"."Tenemos a nuestra disposición la tecnología necesaria para frenar el calentamiento global, sólo hace falta voluntad", apuntó Palmer, esperanzado de que su presencia en Bali anime a los Gobiernos de todo el mundo a invertir más en energías renovables."Si yo puedo recorrer el mundo sin usar una sola gota de petróleo, qué no podrán hacer los ministros", se preguntó este conductor ecológico.La aventura de Palmer le ha llevado a recorrer Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Serbia, Bulgaria, Turquía, Siria, Jordania, Arabia Saudí, la India y, ahora, Indonesia.Pero su periplo no finaliza en Bali, ya que desde aquí seguirá hacia Australia, cruzará el Lejano Oriente, América del Norte y, luego, posiblemente América Latina, para acabar visitando el Norte de África y luego regresar a Lucerna, la ciudad suiza de donde partió el pasado 3 de julio.


Palmer no es un viajero solitario y acepta que se una a su viaje todo aquel que esté dispuesto a ayudar con algo a cambio, en tareas simples como traducir, hacer de guía, ofrecer un lugar donde dormir, hacer fotos o grabar vídeos para difundir su mensaje.Todavía no está confirmado si la vuelta al mundo del Taxi Solar incluirá América Latina y Palmer está a la espera de ver el interés que hay en esos países y recibir invitaciones de gente normal que le quieran ayudar a recorrer esa parte del continente americano.Allá donde va, el profesor suizo visita escuelas, instituciones científicas y a todo aquel que esté dispuesto a escucharle, para animar al mundo a unirse a su sueño y demostrar entre todos que podemos construir uno mundo más sano.


fuente: rosario3.com